EN SAMANIEGO LA VIRGEN TIENE SU PROPIO BARRIO

En Samaniego también celebran su fiesta
Por: Jairo Montenegro Díaz.

En Samaniego, desde hace 30 años, se celebra la novena de la virgen de las Lajas. La celebración la hacen los moradores de un barrio que también lleva su nombre y que por su conformación geográfica tiene un parecido al original santuario en el municipio de Ipiales.

Según don Porfirio Obando, uno de los primeros pobladores y un líder reconocido por su acción social en favor del barrio, en 1978 se inicio a rezarle a la virgen. A sus 78 años recuerda con nostalgia el inicio de la fe por la virgen santísima: “en ese tiempo le festejábamos la fiesta, únicamente los poquitos habitantes del barrio, nos reuníamos y le hacíamos un altar en una pequeña carpa improvisada en el sitio donde ahora queda la capilla…” hoy dice don Porfirio “…la fe ha crecido y todo el pueblo se congrega entorno a esta humilde capilla que logramos hacer, sin apoyo de los alcaldes; pero con la gran solidaridad de la gente del pueblo y las veredas que también bajan”

Al preguntársele sobre la historia del barrio, recuerda que fue don Medardo Melo, un lider cívico de Samaniego, quien pasando por allí le dijo a don Porfirio que ese sitio se parecía a Las Lajas, “de allí quedó bautizado, era un sitio realmente feo, con ladera, huecos y un pequeño camino para pasar al estadio municipal, las casitas apenas se empezaban a construir” dice que los primeros habitantes fueron don Victoriano Linares, Segundo Noguera, Alonso Jurado y Reinelda Cifuentes, “con ellos empezamos a construir el barrio hasta lograr lo que hoy es, un sitio de peregrinación”



UN SÍMIL DEL ORIGINAL

El barrio consta de unas 40 casas construidas valientemente sobre una pendiente en el sector oriental de la ciudad, pendiente que descansa sobre el río San Juan, en cuyas orillas está una pequeña, pero hermosa capilla con capacidad para unas 60 personas.

Las casitas, la mayoría humildes, apenas con los servicios básicos, se ubican en hilera, recostadas sobre la montaña. El ingreso se hace por el barrio Girardot, en la parte alta, casas viejas de dos y tres pisos, a los dos lados de un pequeño pasillo, reciben a los feligreses. De un lado están las casitas y del otro el abismo hacía el río. La capilla está en la parte más baja, luego de descender unos 80 metros.

Para bajar y volver a subir usted pone a prueba su estado físico, son 240 escalones los que debe marcar, eso sí, disfrutando de un pasaje peatonal hermoso, que sus habitantes han sabido adornar con esplendidos antejardines, sembrados de flores de múltiples colores y aromas refrescantes. Desde el pasaje una vista al otro lado del pueblo, lo lleva admirar la grandeza del puente peatonal “Luis Carlos Galán”, otro de los atractivos de esta tierra del occidente nariñense.

Mirando al horizonte don Porfirio nos comenta: “Antes de construir ese puente, la gente tenía que pasar por este barrio, bajar hasta el río y coger nuevamente la cuesta para llegar hasta el estadio municipal; sin embargo no nos sentimos excluidos, antes pasaban los deportistas, hoy vienen los devotos de la virgen”



BUSCANDO SEMEJANZAS

Según cuenta don Javier Morales, cada año las diferentes juntas comunales han buscado aportar con algún detalle que permita lograr una mayor semejanza con el santuario original. Es así que construyeron la capilla, luego los artistas se encargaron de colorear de la manera más parecida el cuadro de la virgen de las lajas y poco a poco, con la ayuda de los líderes de la población y los alcaldes han ido sumando detalles. Los últimos han sido la construcción de la escultura de María Mueces, obra realizada, sin ningún costo por los hermanos samanieguenses Ronald y Jesús Hernández y el diseño de un Ángel, del artista Jhon Linares.

Don Porfirio aclara: “aún nos faltan detalles pero seguiremos trabajando hasta lograr el objetivo de tener nuestro propio santuario, digno de la virgen, que nos ha concedido tantos favores para bien de la salud y la tranquilidad de nuestras familias”

Cuando estuve en la junta comunal me propuse hacerle la capilla y no descanse hasta lograrlo, aclara don Porfirio, “Los alcaldes no nos ayudaban porque decían que el pueblo ya tenía un templo y dos capillas y por eso no era necesario más”

Hablando de apoyos, gran parte de la gente recuerda con gratitud los nombres de cuatro alcaldes. Don Ángel María López, les pavimentó el frente de la capilla, don Eudoro Bastidas, les construyó la primera hilera de gradas, el señor Celso Reinaldo López, actual personero, les construyó el campanario de la actual capilla y el exalcalde Harold Montúfar, les aportó para construir las jardineras que hoy embellecen la principal y única vía.



TESTIMONIO DE FE

La fe por la virgen de las lajas ha ido creciendo año tras año. En las pilastras de la capilla innumerables placas dan testimonio de la gratitud de cientos de familias que han recibido, como ellos dicen, los favores de la virgen santísima. La distancia e incomodidad para bajar no han sido impedimento para muchos abuelitos y abuelitas, que acompañados por sus hijos se dan la forma de hacer una visita, por lo menos cada año, a este lugar que lo ven como un templo de sanación y recogimiento espiritual.

En la fiesta del 15 de septiembre la capilla y todas las gradas se colman para escuchar la misa principal del novenario y, disfrutar luego, de la programación cultural donde los diversos artistas de Samaniego hacen presencia para, con sus cantos, coplas y coreografías, alegrar ese momento de integración de un pueblo que pide por la paz y la justicia social.

Don Javier Morales, un hombre de 45 años que llegó como arrendatario a ese barrio, cuenta que llegó en un momento de crisis económica y con una enfermedad que no soportaba. Pasados los días empezó a visitar a la virgen en la capilla del barrio y le pidió su ayuda con devoción. Hoy con satisfacción da testimonio que vive allí, en casa propia, y que su salud cambio positivamente, gracias a la ayuda divina de la virgen santísima, de quien es un fiel devoto y por eso ayuda, con voluntad como lo hace mucha gente, en la celebración de la fiesta de la virgen.



EL PUEBLO HACE LA FIESTA

Esta fiesta la realiza el pueblo, dice don Porfirio Obando: “gracias al aporte voluntario que hacen los devotos, podemos solventar los gastos de la celebración”.

Con algunos días de anticipación los directivos de la junta comunal salen por las calles y utilizando como herramienta de comunicación el perifoneo convocan a la solidaridad del pueblo samanieguense. Los resultados dice don Porfirio son satisfactorios y los que más aportan son los más pobres, “la gente que no tiene muchas veces para un mercado completo, gracias a su fe, aportan cien o mil pesos… y así poco a poco vamos consiguiendo lo mínimamente suficiente para celebrar una fiesta donde no pasemos desapercibida nuestra fe católica”.

La junta comunal, que en el barrio si funciona, es la encargada de motivar la fiesta, los demás amigos se van vinculando diariamente, unos ayudan en la colecta pública, otros pintan las gradas, algunos se encargan de la buena iluminación, otros del sonido, la tarima, y así detalle a detalle se va dejando todo listo para la celebración.

“Nosotros somos muy agradecidos con la gente, porque la gente quiere a la virgen y no nos ponen problema para nada, la devoción es más y ella nos devuelve con creces” concluye don Porfirio.