Esta fiesta la realiza el pueblo, dice don Porfirio Obando: “gracias al aporte voluntario que hacen los devotos, podemos solventar los gastos de la celebración”.
Con algunos días de anticipación los directivos de la junta comunal salen por las calles y utilizando como herramienta de comunicación el perifoneo convocan a la solidaridad del pueblo samanieguense. Los resultados dice don Porfirio son satisfactorios y los que más aportan son los más pobres, “la gente que no tiene muchas veces para un mercado completo, gracias a su fe, aportan cien o mil pesos… y así poco a poco vamos consiguiendo lo mínimamente suficiente para celebrar una fiesta donde no pasemos desapercibida nuestra fe católica”.
La junta comunal, que en el barrio si funciona, es la encargada de motivar la fiesta, los demás amigos se van vinculando diariamente, unos ayudan en la colecta pública, otros pintan las gradas, algunos se encargan de la buena iluminación, otros del sonido, la tarima, y así detalle a detalle se va dejando todo listo para la celebración.
“Nosotros somos muy agradecidos con la gente, porque la gente quiere a la virgen y no nos ponen problema para nada, la devoción es más y ella nos devuelve con creces” concluye don Porfirio.
