La fe por la virgen de las lajas ha ido creciendo año tras año. En las pilastras de la capilla innumerables placas dan testimonio de la gratitud de cientos de familias que han recibido, como ellos dicen, los favores de la virgen santísima. La distancia e incomodidad para bajar no han sido impedimento para muchos abuelitos y abuelitas, que acompañados por sus hijos se dan la forma de hacer una visita, por lo menos cada año, a este lugar que lo ven como un templo de sanación y recogimiento espiritual.
En la fiesta del 15 de septiembre la capilla y todas las gradas se colman para escuchar la misa principal del novenario y, disfrutar luego, de la programación cultural donde los diversos artistas de Samaniego hacen presencia para, con sus cantos, coplas y coreografías, alegrar ese momento de integración de un pueblo que pide por la paz y la justicia social.
Don Javier Morales, un hombre de 45 años que llegó como arrendatario a ese barrio, cuenta que llegó en un momento de crisis económica y con una enfermedad que no soportaba. Pasados los días empezó a visitar a la virgen en la capilla del barrio y le pidió su ayuda con devoción. Hoy con satisfacción da testimonio que vive allí, en casa propia, y que su salud cambio positivamente, gracias a la ayuda divina de la virgen santísima, de quien es un fiel devoto y por eso ayuda, con voluntad como lo hace mucha gente, en la celebración de la fiesta de la virgen.
